Los
tubos de escape también tuvieron su trabajo, los limpié
bien por dentro calentándolos con un soplete, los lijé
con la amoladora y lija fina y los reparé con cemento,
les soldé los anclajes y luego fueron pintados con pintura
anticalórica de resistencia 300ºC .



El
chasis necesitó de soldadura autógena para volver
a ponerle los estribos que le faltaban, el tope de la dirección
y varios anclajes rotos.

Se
lijó a conciencia, se le aplicó imprimación
antioxidante, y se pintó de color negro.
La
horquilla delantera se desmontó por completo, se lijó
con lija de agua muy fina y por último se pulió
utilizando un taladro y un disco de trapo para pulir metal acompañado
de pasta especial para pulir aluminio.


La
suspensión trasera también dio su guerra particular,
lo primero fue limpiarla con gasolina para quitar la grasa incrustada
luego, al igual que la horquilla delantera, se lijó y pulió
hasta dejarla como los chorros del oro.
Un
trabajo bastante duro pero que ofrece unos resultados más
que visibles.
Las
llantas y los radios estaban muy mal, como la mayoría de
las motos abandonadas, la mejor opción (y la más
barata) es comprar llantas y radios nuevos, el montaje es mejor
dejárselo a un profesional de la materia. Las gomas estaban
bastante bien aunque la goma delantera no era rallada como la
de serie pero el presupuesto, de momento, no da para más.


El
motor, ese precioso trozo de hierro
El motor es sin duda la pieza clave de nuestra moto, todo en su
interior debe de estar perfectamente ajustado para que nuestra
moto cante como los propios ángeles.

La
labor de ajustar un motor es complicada, por suerte yo cuento
con un gran amigo, curtido en mil batallas con las motos que me
ayuda sin dudarlo en los umbrales de su jubilación.
El
cilindro fue lijado y pintado con pintura anticalórica
negra, de serie no viene así pero el color negro disipa
mucho mejor el calor. La culata fue pulida con disco de pulir
metales.


Además
se limpiaron las lumbreras del cilindro de restos de carbonilla
y se lijo la camisa del pistón con lija de aceite.
Después de desarmar por completo el motor, poniendo todo
mi cariño en semejante proceso, llega la hora de mirar
las piezas y comprobar los daños.
Por
suerte la estructura del motor estaba bien, salvo una fisura que
hubo que soldar y por donde la moto estuvo durante muchos años
vertiendo el aceite del cambio, además algunos piñones
tuvieron que ser cambiados
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